Al día siguiente los Andollini ya se encontraban en el comedor, Jane la amiga de Anabella igual se encontraba ahí, ese era el último día que se marchara al departamento y comenzara a trabajar en el hospital, Anabella se sentía triste, en verdad ya se había acostumbrado a la presencia de su amiga en la casa.
en verdad te voy a extrañar —menciono Anabella mientras se servía una taza de té de la tetera que tenía frente a ella —vendrás a comer los fines de semana o cuando tengas tiempo, ¿verdad? —