Nunca, no te voy hacer llorar, nunca — prometió Andollini —te quiero,te quiero mucho.
Anabella sonrió, en verdad se sentía protegida por aquel hombre, por Jean Carlo Andollini, hasta hacía unos meses, nunca llego a imaginar todo lo que comenzaba a vivir, recordaba que odiaba a Jean Carlo, más que odiarlo lo despreciaba.
Pero ese hombre era alguien muy diferente, era cariñoso y super atento, no sabía en qué momento Jean Carlo había cambiado bastante, o es que esa fachada de hombre odioso era s