No te preocupes, Annie — el hombre le sonrió — ya tendremos otra oportunidad, lo más importante es que ahora puedo ver tu hermosa mirada y tus lindos ojos.
al llegar a casa, la mujer ya se encontraba menos dispersa, al parecer tomar el café y comer algo dulce le sentó de maravilla, al parecer todo se encontraba tranquilo, el señor Andollini padre ya se encontraba descansando en su habitación.
Eso es algo bueno — comento Jean Carlo — ¿quieres cenar algo? — pregunto a su esposa —el hombre miro