El día siguiente llego muy rápido, eran casi las seis de la mañana cuando la madre de Anabella entro en la habitación que se encontraba utilizando la mujer; al parecer ya se encontraba bañada y arreglada.
¡DESPIERTA! — le grito su madre con voz dura —tenemos mucho que hacer, al parecer Jean Carlo, logro que nos abrieran la tienda de vestidos a las diez de la mañana, así que iremos al hospital, veremos a tu padre un momento, después compraremos el vestido, para más tarde regresar con tu padre,