73| Destierro.
Salem había llegado al pequeño Palacio ya entrada la mañana. Había enviado con Alexander un mensaje para Bastian. El transformista debería saber lo que estaba pasando y ahora estaba sentado en su habitación, aspirando el aroma que entraba por la ventana.
Había tantos olores, tantas personas. Olía humanos, lobos y vampiros. Reconocía la mayoría de esos olores: la señora que vendía pan, Mirta de la papelería, Boris el mensajero. Eran su manada y estaban felices de que su verdadera Luna había lleg