47| Bajo tierra.
Bastian apretó con fuerza la mano de Alexander a su lado. Desde donde estaba, el joven lobo pudo ver cómo el ejército de Maiasauras se acercaba.
La montaña era una piedra inmensa que ascendía cientos de metros en el aire. La celda donde estaban era demasiado alta como para que los Maiasaura pudieran trepar, pero Alexander observó cómo una ráfaga de fuego verde salió despedida de uno de los pequeños grupos que corrían hacia la montaña. Cuando ésta chocaba contra la piedra, explotaba en una llama