C69- SI NO ME TOCAS, MORIRÉ.
C69- SI NO ME TOCAS, MORIRÉ.
El crujido de los barrotes resonó con un eco apagado cuando Noah, empapado en sudor y con los músculos tensos, logró por fin soltar el último de los tornillos flojos de su jaula. Había pasado horas observando, esperando, estudiando cada rincón de su encierro mientras escuchaba a Willow respirar con dificultad al otro lado del cuarto.
Su desesperación había alcanzado un límite insoportable cuando la vio temblar, atada a esa silla maldita, sus muñecas enrojecidas por l