C48-¿CUÁNDO TE HAS GANADO ESE DERECHO?
El silencio duró lo que un trueno contenido, hasta que su mano atrapó a Odette por la cintura y la empujó contra la pared. Sus dedos se aferraron a su piel como garfios que no buscaban herir, pero sí reclamar. Su respiración era áspera, animal, y sus ojos brillaban con ese resplandor dorado que solo aparecía cuando su lobo se imponía.
—Dime que lo mandaste al carajo. Dime que le dejaste claro que eres mía —gruñó con voz ronca, rota por una furia que quemab