— Te acabo de hacer una pregunta - Alessandro se acercó a Ava y la tomó del brazo de una manera no muy sutil.
— Me estás haciendo daño - Los ojos de la mujer se llenan de lágrimas, pero al hombre tal parece que poco o nada aquello le importa.
— ¿Eres sorda? - Alessandro estaba muy colérico al encontrar a la mujer allí.
— Estoy trabajando, soy la secretaria de la mujer que escogiste como tu esposa, por cierto bien pudiste tener una mejor elección y…
— No he pedido tu opinión así que cierra la