Narra Amara
El zumbido persistente de mi celular atraviesa el silencio de la habitación, rompiendo la calma incómoda que había comenzado a envolverme. Me apresuro a mirar la pantalla, y una sonrisa involuntaria se dibuja en mi rostro al reconocer el nombre que aparece. Es Jazmín, la amiga que no sabía cuánto extrañaba hasta que el sonido de su llamada me sacudió de la somnolencia en la que me había estado hundiendo. Un respiro de aire fresco en un día que parecía interminable.
–Hola, querida,