Finalmente, tras conversar con prácticamente todos los empleados, cada uno de ellos mostrándose a la defensiva y cautelosos en sus respuestas, llego al último de la lista. Y como si fuera un acto teatral, doy un giro para encontrarme cara a cara con el hombre que, en teoría, tiene la crucial responsabilidad de velar por mi seguridad.
–Que sea la última vez que te permitas ese comportamiento mientras estoy hablando con un empleado. No te conviene que informe a mi padre sobre tus acciones y que