El nombre cae entre ellos como una piedra lanzada en un estanque quieto, abriendo ondas que se expanden lentamente hasta tocar todo lo que alguna vez compartieron. Amara.
Cristóbal no reacciona de inmediato. Sus labios se separan apenas, como si el aire se negara a entrar, como si esa sola palabra le hubiera devuelto un pasado que juró enterrar bajo capas de silencio y distancia. Finalmente, mueve la cabeza, con un gesto casi imperceptible, como si al negar pudiera borrar años de errores, dese