El silencio vuelve, cargado de una extraña complicidad. Liam se levanta, se acerca a una repisa y toma un pequeño cuaderno negro. Se lo lanza a Cristóbal. –Ahí hay algunos contactos de eventos y personas con las que ella trabaja. Si vas a aparecer, conquistarla, que sea con algo real, no con promesas vacías. Demostrale que sabés escuchar, no que quieres deslumbrar.
Cristóbal toma el cuaderno con cuidado, casi con reverencia. –¿Entonces… tengo que lograr que ella quiera estar conmigo?
Liam se