Narrador omnisciente
Al día siguiente, Amara despierta con una determinación que no nace de la calma, sino del cansancio emocional, de esa mezcla peligrosa entre orgullo herido, ambición desbordada y una necesidad casi desesperada de recuperar el control de una vida que siente que se le ha ido de las manos, y desde el primer instante en que abre los ojos su mente ya no está en Liam, ni en la discusión de la noche anterior, ni en el dolor que todavía late en su pecho como una herida abierta, sin