NARRA AMARA
Estoy agotada de dar vueltas en esta habitación mientras mi cabeza se enreda en un torbellino de emociones. La culpa me carcome el corazón, ya que no puedo evitar sentir que mi propio padre, el hombre que debería protegerme, es quien secretamente desea mi muerte si no cumplo su mandato de casarme.
–¿Con quién me casaré si apenas conozco a algún hombre al que pueda dominar, además de Cristóbal?– me pregunto a mi misma en voz alta, mientras me observo en el espejo. Mis ojos reflejan