El encierro no empieza con una puerta cerrada. Empieza con reglas. Con miradas que se cruzan antes de decir una palabra. Con decisiones que dejan de consultarse y pasan a imponerse. Liam lo entiende con una claridad incómoda la mañana en que vuelve a la casa y descubre que Carlota cambió el orden de las cosas sin avisarle.
No es algo grande, al principio. Es la mochila de Amara fuera del dormitorio, es la cerradura nueva en la puerta trasera, es el celular de Sophie apagado sobre la mesa con un