El silencio que siguió a las palabras de la tía Marissa fue más fuerte que cualquier explosión.
—Se construyó para mantener a alguien dentro.
Al principio, nadie se movió. Nadie habló.
La fotografía de Julian y mía pesaba en mi mano; una reliquia de un pasado que no recordaba, que apuntaba hacia una pesadilla que no alcanzaba a comprender. El Nivel Cuatro no era una bóveda de datos. Era una jaula para un ser humano vivo.
Silas fue quien finalmente rompió el silencio, ordenándole a Elias que blo