— ¿Estás segura de lo que estás haciendo? —Preguntó Max yendo detrás de ella.
A Salomé solo se le veía ir de un lugar a otro, queriendo llevarse lo que más podía de su armario ya que no sabía por cuánto tiempo iba a estar lejos. Como se lo había dicho el abogado izquierdo, ella tenía que cuidar de su padre incluso por mucho que sintiera que no podía estar frente a él debido a la mujer en la que se había convertido.
—Es mi padre, Max —, dijo ella —, ya deberías de saberlo.
Justamente en el momen