UN INTERCAMBIO.
UN INTERCAMBIO.
En el tercer piso, Aylin salió de la ducha, su mente no dejaba de pensar en su hijo. Cuando abrió la puerta dispuesta a entrar a la habitación, Aylin se sorprendió al ver al hombre sentado en el sofá.
―¡¿Qui… quien eres?!
Marcus rápidamente se llevó el dedo índice a la boca y le hizo un gesto silencioso.
El hombre, no muy atractivo, sonrió dejando ver sus largos colmillos y sus ojos amarillos se entrecerraron.
―He traído un mensaje de mi maestro.
De inmediato, Aylin supo a