UN ALFA DEBE ASPIRAR MAS ALTO.
UN ALFA DEBE ASPIRAR MAS ALTO.
La puerta se abrió lentamente, y Leandro se encontró con la figura de Irene de pie en el umbral. Ella se sentía profundamente enamorada, y antes de que pudiera reaccionar, lo envolvió en un abrazo apasionado. La calidez de su cuerpo, la familiaridad de su aroma, todo resonaba en el corazón del Alfa.
Irene alzó el rostro hacia él y lo besó con ansias.
―Gracias a la diosa, estás bien ―dijo mientras dejaba un reguero de besos en su rostro ―Creo que no habría podido