LLEGAR AL LÍMITE.
LLEGAR AL LÍMITE.
Irene abrió la puerta con cuidado y se encontró con un Arthur desorientado, rodeado de botellas vacías. La visión apretó el corazón de la loba.
―Arthur, ¿qué has hecho?
El Beta, con la mirada perdida, apenas lograba articular palabras coherentes.
―Irene… te necesito…
Irene se acercó con precaución, sintiendo una mezcla de compasión y frustración.
―Arthur, tienes que descansar ―dijo con voz suave ―Ya es suficiente.
El Beta, con la mirada vidriosa, repitió sus declaracion