EL ENEMIGO ACECHA.
EL ENEMIGO ACECHA.
En la gran mansión de Sebastián, el pequeño Rowan corría por el jardín en compañía de Niko. El alfa de pie en la puerta lo observaba con una sonrisa en los labios.
―Me encanta ver jugar a Rowan ―sus ojos brillaban mientras hablaba, la mujer a su lado descansó la cabeza en su hombro.
―Algún día serás un gran padre, Sebastián.
La idea agitó el corazón del alfa. De repente, la niñera salió con algunas cosas y asintió al pasar a su lado. Sebastián la miró interesado.
―¿Qué es