CAPÍTULO 131. MARCOS Y CLAUDIA
Nava, al ver el rostro desfigurado de Mateo de la rabia, se arrepintió de haber expresado lo que para él, era su más acertada hipótesis.
—Ese hombre, estaba obsesionado con tu esposa y por lo que vimos el día de la sentencia, no está arrepentido de lo que hizo, al contrario, su mirada destilaba odio. Desde la cárcel, a veces es más fácil actuar, puesto que tienen la coartada perfecta, solo requerirá la complicidad externa.
—¿Luisa? No la creo capaz, pero a estas alturas no debo creer en nadie