C74-DEUDA PAGADA (II)
El líquido entró con rapidez, y Veruska soltó un gemido ahogado. En cuestión de segundos, el veneno comenzó a recorrerle las venas.
Primero fue el frío, luego un fuego helado que le subió desde el cuello hasta la cabeza. No era dolor, era algo peor: una sensación invasiva, como si su cuerpo se estuviera derritiendo desde adentro.
Intentó moverse, pero el cuerpo no respondió.
Las manos dejaron de obedecerle y los músculos se endurecieron hasta el límite. El aire le pesaba e