C52- ¡MASON NO LO HAGAS!
Ella arqueó una ceja, obligándose a esbozar una sonrisa suave, casi maternal, aunque sus dedos se apretaron alrededor del pañuelo de seda que llevaba en la mano.
—¿Qué ocurre, hijo? ¿Otra vez Sara llenándote la cabeza de cosas? —se acercó con un gesto calculado, alargando la mano como si quisiera tocarle el rostro—. Tú sabes que ella no entiende a esta familia…
El golpe seco de Mason la hizo apartarse.
—¡Basta! ¡Ya deja de fingir que eres una buena madre!
Margaret parpa