C153-EL ÚLTIMO LATIDO.
C153-EL ÚLTIMO LATIDO.
Reginald Langley yacía en su cama; el cuarto privado del hospital estaba en penumbra, con el sonido constante del monitor cardiaco llenando el silencio. Sus párpados se abrieron con lentitud cuando escuchó la puerta abrirse.
Una mujer entró con paso tranquilo, llevando el uniforme impecable y una sonrisa que no transmitía calidez.
—¿Dónde está Helen? —preguntó Reginald, refiriéndose a su enfermera habitual.
—Está de permiso —respondió ella, cerrando la puerta sin prisa—.