UNA POLLA PARA UNA ENTREVISTA DE TRABAJO 1
El ascensor de cristal ascendía por el lateral de la Torre Vane, un monolito de cromo y ego que perforaba el cielo brumoso de la ciudad. Me acomodé el nudo de la corbata, mirando mi reflejo en la superficie pulida. Tenía las palmas de las manos húmedas. Me las limpié en los pantalones, intentando regular mi respiración. La primera entrevista había sido un calvario de acertijos de lógica y pruebas administrativas, pero esto, la reunión con el mismísimo