El imprevisto beso lo tomó por sorpresa. Que ella tomara la iniciativa de hacerlo, era algo que no tenía contemplado para ese momento. Él sí sabía que de alguna forma iba a terminar uniendo sus labios con los de Ann. Lo supo cuando entró a la cocina y, antes de emitir una palabra, se quedó por unos segundos parado viendo cómo le quedaba la bata de seda color champán. La prenda le llega, hasta las rodillas, moldeándole todo su cuerpo. Lo que no esperaba es ver tan majestuosa figura cuando ella s