La luz del sol se cuela por completo en toda la habitación, anoche la pareja no les dio tiempo a correr las cortinas. Una vez que ella le confirmó que se casará con él, Demitrius no pudo controlar sus emociones, la lanzo a la cama y le hizo el amor una y otra vez. Ninguno se quejó, ninguno emitió palabras que no sean comparadas con los gemidos y jadeos que salieron de aquella recámara.
Ahora se encuentran envueltos entre las sabanas, mientras ella apoya su cabeza del torso de Demitrius y este