~ MARCO ~
Observaba a Maitê acostada en la cama del hospital, todavía sosteniendo su mano con cuidado, como si fuera hecha de vidrio y pudiera romperse con cualquier movimiento brusco. Las últimas horas habían sido un torbellino de emociones y preocupaciones que me dejaron mentalmente exhausto.
Primero, la noticia devastadora sobre la muerte de su padre. Había visto el shock esparcirse por el rostro de Maitê como una ola, transformando su expresión de expectativa ansiosa en dolor puro e incontr