~ Christian ~
Estaba revisando los informes financieros del trimestre cuando Marco entró en mi oficina con una expresión que reconocí inmediatamente. Era la misma cara que ponía cuando éramos niños y había roto algo valioso del Nonno.
"Tenemos que hablar", dijo, cerrando la puerta tras de sí con más fuerza de la necesaria.
"Buenos días para ti también", murmuré, sin apartar los ojos de los números en la pantalla del ordenador. "¿Qué pasó esta vez? ¿Más problemas con los contratos europeos?"
"Pe