El interfono sonó exactamente a las siete de la noche, como siempre. Christian era puntual hasta cuando venía para momentos casuales. Presioné el botón para liberar la entrada, mi corazón acelerándose mientras verificaba mi apariencia en el espejo del hall una última vez.
Había pasado toda la tarde preparando la cena, eligiendo cada detalle cuidadosamente. El risotto alla milanese —su plato favorito— estaba perfecto, cremoso en la medida exacta. Había tardado casi dos horas en quedar en el punt