**NATALY**
Apreté los puños, sintiendo una oleada de furia caliente recorrer mis venas. Gabriele Valtieri pensaba que me tenía acorralada, que vestiría sus diamantes negros y sus vestidos de diseñador como una muñeca sumisa para sus guerras de poder.
“Vas a pagar caro cada centavo de tu maldita fortuna, Gabriele”, juré para mis adentros, subiendo los escalones con una altivez que resonó en todo el sitio. “Mañana por la noche vas a ver de lo que es capaz la rebelde que compraste”.
La modista res