¡Estás loca! Cuatro millones de dólares.
Ellis Smith se detuvo frente a su antigua casa, con las manos inquietas en el llavero. El lugar parecía congelado en el tiempo, exactamente como lo había estado hace seis años. Era como si en cualquier momento la puerta se abriera y su hermano Jason apareciera, con su contagiosa sonrisa y su inagotable energía. Sin embargo, la realidad era cruel, y la puerta permanecía cerrada, con los recuerdos atrapados entre las paredes.
Mientras Ellis estaba inmersa en sus recuerdos, llegaron los coches con