Ellis volvió su mirada hacia Vittorio e Isabela y decidió acercarse. Al llegar cerca de ellos, sonrió y dijo:
—Parece que están en una conversación seria. ¿Puedo unirme a ustedes?
—Claro, mi amor. —Vittorio asintió con una sonrisa acogedora. —Isabela, ¿te acuerdas de Ellis, verdad? La donna della mia vita.
—Sí, claro. Me alegra volver a verte, Ellis. —Isabela sonrió y asintió. —Y estoy de acuerdo con Vittorio, sin duda eres La donna della sua vita.
—Bueno, espero que eso sea un cumplido en ital