Apenas escuchaba la conversación que mantenían Cristian e Isabel. Y muy apenas podía probar bocado. Mi hermana había vuelto, y aparentemente lo había hecho solo para deshacerse de un secreto que, al parecer, no había ardido con el departamento.
Me llevé el vaso de soda a los labios y le di un sorbo, tratando de rememorar mi visita a casa, tratando de ver todo de nuevo. Pero no tuve éxito, pues no recordaba haberme topado con nada extraordinario.
—Livy, ¿estás bien? Pareces preocupada.
Miré a