Cómo un bucle cerrado, nuevamente el señor Demián desapareció de mi vida, pero esta vez por 2 semanas completas; no fue a casa y no llamó, dejándonos solas a Madame Mariel y a mí en esa gran casa. Ocasionalmente venía Mad de visita, pero nunca decía nada sobre su jefe o sobre lo ocurrido esa noche.
Llegué a pensar que tal vez desaparecer continúamente era una costumbre suya, y que nada había tenido que ver con mi hermana.
—Parece que están manejando la situación con suma sutileza —comentó Ma