Exactamente 15 minutos más tarde, el timbre de la puerta comenzó a sonar. Rápidamente me levanté del suelo de la cocina, dispuesta a ir a abrir y preguntarle a Liliana porqué estaba allí. Pero antes de que yo siquiera diera un par de pasos, Demián apareció e ignorándome por completo, fue a recibirla.
—Señor, ¿ha sucedido algo? —inquirió apenas entró a la casa.
—Eso es exactamente lo que tú me explicarás —replicó él.
Con evidente inquietud, la mirada de Liliana recorrió la oscura casa, hast