Mundo ficciónIniciar sesiónEn ese momento, la música comenzó a sonar con un tanto más de fuerza y vida, se trataba de una canción que provocaba desear bailar.
Pronto María y Antony se voltearon a ver entre sí, dedicándose una radiante sonrisa.
—Lo siento, pero no puedo quedarme aquí sentada, tengo que bailar esta pieza. ¿Me arias el honor Antony? —le pregunto con una complicidad maravillosa entre ellos.
—Por supu







