—Mi padre, es cierto que era un criminal, una persona muy mala pero a pesar de que apenas lo conocí en persona ya siendo una adulta, comprendí que realmente a mí no me haría ningún daño. De hecho me confesó que nunca estuvo presente en mi infancia para no ponerme en peligro. Y yo le creí, no sé, pero pude leer en sus ojos que me estaba diciendo toda la verdad. Él, de seguro me buscó porque sabía que ya no había reversa, la enfermedad lo estaba matando poco a poco y su deseo era pasar tiempo con