Más allá de eso, seguía siendo solo su opinión y respetaba todas las decisiones de la muchacha, porque ese asunto no le concernía en lo absoluto.
—¿Has comprado los ingredientes para preparar una tarta de chocolate?
—Pensé que te gustaría hornear un pastel. A mí se me complican esas cosas, pero sé que tú eres muy buena en repostería —comentó.
La chica sonrió halagada de que le expresara aquello.
—Vale, voy a hacerlo por ti. Pero ahora mismo, ¿te dije que Albert me invitó a salir?
—Sí, de hecho