Una semana después.
La joven empezó a llorar al verlo de nuevo, detectando el progreso que había logrado desde el momento más hermoso. Solo con mirarlo allí, y sentir sus dedos moverse sobre los de ella, Mabel se emocionó y le costó salir del shock para llamar al médico.
Pero no lo hizo todavía.
—Burhan, amor... —susurró, ansiando que abriera los ojos. Y así fue.
Se vio impulsada a quitarle la mascarilla por un momento.
—Mabel... —su voz sonó más ronca de lo habitual, lo cual era normal co