Karen, que antes estaba nerviosa y sentía que iba a perder, recuperó la confianza al escucharlo todo.
El puesto de Lucía como señora Rodríguez era inútil si nadie lo sabía, ¿de qué pues servía?
Probablemente acabarían divorciándose.
Mirándolas, se le ocurrió una buena idea.
—No se apresuren ustedes —dijo Karen sonriendo—. No es fácil entrar al Grupo Rodríguez, ¡las echarían antes de siquiera entrar!
—¿Cómo podrían? ¡Soy la tía de Mateo, nadie se atrevería a echarme! —protestó Lily, confiada en s