—Lo lamento, señor Rodríguez. Fue en realidad mi error no intervenir a tiempo y causar su molestia. No volverá a suceder —se disculpó Lucía apresuradamente, con el temor de que su enojo se incrementara.
Mateo la observó, notando la rapidez de su disculpa y su falta de resistencia.
—Veo que te das cuenta muy rápido de las cosas —dijo con un tono mordaz—. Dime, ¿hablas como mi secretaria profesional o hay algo más personal detrás de eso?
Sus acciones anteriores habían surgido de un lugar más íntim