Era imposible no pensar en ella y más cuando Rebeca no colaboraba mucho, Adriano llevó una vez más el vaso a su boca, solo que por poco y lo escupe por completo al ver que la puerta se abrió de par en par.
—¡Aquí estoy!, Debe ser algo muy importante para enviarme un mensaje para que viniera a tu oficina. —Adriano se puso de pie de inmediato al ver a Rebeca justo parada enfrente de él.
—Por lo visto no te enseñaron a tocar la puerta antes de entrar —habló Adriano mirando de arriba abajo a Rebeca