Evidentemente Alex se iba a convertir desde ahora en adelante en la piedra en el zapato de Oliver y eso lo estaba comprobando en ese mismo momento.
—Quiero que vuelvas ahora mismo a la empresa, yo te lo ordeno —habló fuertemente Oliver, solo que el hombre al otro lado de la línea se negó rotundamente.
Los gritos de Oliver inundaron la casa tanto así que terminó por despertar a Rebeca, por así decirlo pues Rebeca no había podido pegar el ojo en toda la noche.
Y eso era lo que más le preocupaba