Capítulo 66 —No quiero excusas
Narrador:
Massimo condujo a toda prisa, con la misma determinación con la que hacía todo en su vida. Sus manos firmes sobre el volante, su mirada fija en la carretera, su mandíbula tensa como si estuviera conteniendo algo demasiado peligroso para soltarlo en ese momento.
Nadia lo miraba de reojo, con el pecho subiendo y bajando con la respiración aún alterada. No preguntó a dónde iban, no intentó detenerlo. Sabía que, aunque lo hiciera, no serviría de nada.
El pais