Capítulo 34 —El Abrazo
Narrador:
Nadia permaneció inmóvil en los brazos de Massimo, sintiendo su calor envolverla, su aroma masculino llenándole los sentidos. No supo cuánto tiempo estuvieron así, pero su corazón latía demasiado rápido, demasiado fuerte. No era el abrazo de un hombre reclamando a una mujer, no era posesivo ni provocador. Era… otra cosa.
Y eso la aterraba más.
Se obligó a reaccionar y separarse. Lo hizo con torpeza, con un movimiento brusco que traicionaba su aparente calma. Mas