Capítulo 27 —El exámen
Narrador:
El coche se detuvo frente a la imponente mansión de los D’Amato. Las luces de la entrada iluminaban el camino, reflejándose en la fachada de piedra como si la casa estuviera esperando para devorarlos. Nadia tragó saliva. A pesar de su aparente calma, había algo en la solemnidad de aquel lugar que la hacía sentir como si estuviera cruzando la entrada de un mundo donde no pertenecía.
Massimo apagó el motor del coche y se giró hacia ella. Nadia seguía con las manos