Mundo ficciónIniciar sesiónAidan acurrucó a Rhia contra su pecho mientras la veía dormir con un sueño intranquilo. Solo habían pasado dos días desde el ataque a las instalaciones de Iguazú. Habían permanecido allí el tiempo imprescindible para organizarse, Briccia había venido en un avión a recoger a todos los que necesitaban ser enviados a Gales y luego Aidan había mandado poner diez cargas estratégicas en aquel infierno artificial. El






